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Monday, December 3, 2007
Por ISABEL C. MORALES/Al Día
Alfonso Solís aún está muy triste por la muerte de su esposa Cecilia, pero cuando menos no está solo.
Él tiene a su hija, Emily, de 3 meses, y el agradecimiento de una familia cuyo niño de 13 años hoy está vivo gracias al corazón que le donó Cecilia.
"Este es un acto que nos pone más cercanos", dijo Solís el domingo en un hotel de Dallas donde se reunió con Andrew Madden, el niño que recibió el corazón de su esposa. "Somos humanos y debe haber amor entre todos... no importa el idioma que se hable, si tienen papeles o si no tienen".
Agregó que quería conocer al menor y a su familia para hablarles de quién fue la persona que les devolvió la tranquilidad.
La reunión de ayer marcó la primera vez que se ven ambas familias. Cecilia, que trabajaba como paralegal, murió en el hospital Parkland el 29 de septiembre a la edad de 24 años, luego que un vaso sanguíneo se le reventó en el cerebro la noche en que terminó de decorar el cuarto de su bebé en su casa de Farmers Branch. La niña tenía 12 días de nacida el día de la tragedia.
Como Cecilia había firmado un documento autorizando la donación de sus órganos en caso de su muerte, su corazón fue a parar el día siguiente a una sala de cirugía donde Madden, un residente de Odessa, recibió una segunda oportunidad para la vida.
En la reunión, Solís le dio consejos al niño para que busque la felicidad sin olvidar que hay que ser respetuoso de todos, ya que uno nunca sabe quién le puede salvar la vida en una emergencia. Le dijo que Cecilia era un mujer de paz, tranquila y dedicada a su familia.
El joven escuchaba atento a Solís, que cargaba en sus brazos a su aún pequeñita Emily. Al final el joven dijo que comprendía la magnitud del regalo que recibió.
"Mi vida ha cambiado mucho", dijo Madden. "Es muy complicado cómo por un lado una persona puede sentirse triste y otra puede sentirse contenta... ella salvó mi vida".
Aparte de recibir la oportunidad de alargar su existencia con un corazón saludable, el 23 de octubre, Madden fue invitado especial de la organización de beisbol de las Grandes Ligas y tiró la primera bola ceremonial en uno de los juegos de la Serie Mundial en Boston.
A tono personal, Solís dijo que poco a poco se va recuperando de la muerte de su esposa. El cobrador de cuentas médicas vencidas dijo que ha tratado de reestablecer su rutina, pero es difícil porque tiene que ser papá y mamá. Él debe cambiar pañales, darle tetera a su niña en las madrugadas, irse a trabajar pero siempre estar pendiente de su hija.
"Me siento muy solo... he perdido todo", explicó.
Solís recordó que muchas personas no estuvieron de acuerdo con el cuando él tomó la decisión de donar los órganos, pero era algo que ella quería.
Desde hacia un año la pareja había llenado los documentos de donación, aunque ninguno pensó que la situación se presentaría tan rápidamente.
"Eso lo hicimos más por mí... como yo era el enfermo", dijo Solís. Agregó que al principio tuvo dudas, pero hoy está plenamente convencido que firmar esos papeles fue lo correcto.
Aparte del corazón que ahora late en el pecho de Madden, el hígado de Cecilia fue donado a un hombre de Dallas de 22 años. Sus pulmones los recibió una mujer de 56 años que está casada, tiene un hijo y residen en el Norte de Texas. Uno de los riñones de Cecilia y su páncreas fueron donados a una mujer de 32 años del este de Texas, mientras que el otro riñón fue transplantado a una mujer de 50 años, con una hija, de Nueva York.
"Estoy muy agradecido por la cirugía y por tener el corazón de una mujer tan buena", dijo Madden, que es fanático de los Boston Red Sox, campeones del beisbol profesional.
La madre del joven, Lauri Wemmer, asegura que ella está feliz de ver vivo a su hijo, pero que le es difícil también ver como quedó una pequeñita sin su mamá.
"Es una cosa maravillosa. Pero estoy tranquila porque, como dijo su esposo, ella se fue en paz y fue una mujer muy feliz", dijo. |